Hay personas que imaginan el trabajo interior como un estado de tranquilidad permanente, según mi experiencia, ocurre algo muy distinto, seguimos sintiendo enojo, seguimos sintiendo miedo y seguimos sintiendo tristeza.
La diferencia aparece en otro lugar, entre lo que sentimos y
la forma en que respondemos.
Ese espacio suele ser muy pequeño, a veces dura unos
segundos, pero puede cambiar una conversación, una relación o una decisión
importante.
Antes reaccionábamos casi sin darnos cuenta, hoy empezamos a
preguntarnos qué despertó realmente esa situación, no para justificar lo que
hacemos, sino para comprenderlo.
A riesgo de equivocarme, una de las transformaciones más
profundas no consiste en controlar las emociones, consiste en dejar de
entregarles el control de nuestra vida, porque una emoción dura un momento, una
decisión tomada desde ella puede acompañarnos durante años.
Tal vez el trabajo interior no tenga como propósito
convertirnos en personas más tranquilas, tal vez busque algo mucho más humano,
que nuestras decisiones se parezcan cada vez más a quien estamos llegando a ser
y cada vez menos a las heridas que todavía no hemos comprendido.
—
Si al leer este texto descubriste que muchas de tus
reacciones terminan produciendo el mismo resultado una y otra vez, quizá no sea
falta de voluntad, tal vez haya una parte de tu historia que todavía necesita
ser escuchada.
"De EL LOCO a EL MUNDO"
Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.
Contacto: WhatsApp +52 55 3119 8189

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