LA PAPISA: EL SILENCIO QUE TE ESTÁ ESTANCANDO

 Existe una idea muy extendida: que callar es sinónimo de madurez, control o inteligencia emocional, pero no siempre es así. 

Muchas personas no hablan de lo que sienten, no porque lo tengan claro sino porque no quieren confrontar lo que implica decirlo.

Prefieren observar, analizar, darle vueltas. Se convencen de que están procesando, cuando en realidad están evitando.

• Evitan incomodar.

• Evitan perder vínculos.

• Evitan exponerse.

Y en ese intento de “mantener estabilidad”, se desconectan de sí mismos.

El problema no es el silencio en sí, el problema es lo que se acumula cuando ese silencio se vuelve constante.

Lo que no se dice no desaparece, se guarda, se distorsiona y eventualmente se expresa de forma desordenada: en explosiones, en distancia emocional o en decisiones mal tomadas.

Además, el silencio prolongado genera otra trampa: empiezas a interpretar en lugar de preguntar, a suponer en lugar de aclarar y eso te aleja aún más de la realidad.

Aquí está el punto clave: no todo silencio es elección consciente. Muchas veces es una forma de evasión y mientras no lo veas así, lo vas a seguir justificando.

𝑹𝒐𝒎𝒑𝒆𝒓 𝒆𝒔𝒕𝒐 𝒏𝒐 𝒔𝒊𝒈𝒏𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂 𝒉𝒂𝒃𝒍𝒂𝒓 𝒊𝒎𝒑𝒖𝒍𝒔𝒊𝒗𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆. 𝑺𝒊𝒈𝒏𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆𝒋𝒂𝒓 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒄𝒐𝒏𝒅𝒆𝒓𝒕𝒆 𝒅𝒆𝒕𝒓𝒂́𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐. 𝑫𝒆𝒄𝒊𝒓 𝒍𝒐 𝒏𝒆𝒄𝒆𝒔𝒂𝒓𝒊𝒐, 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒎𝒐𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒏𝒆𝒄𝒆𝒔𝒂𝒓𝒊𝒐, 𝒄𝒐𝒏 𝒄𝒍𝒂𝒓𝒊𝒅𝒂𝒅. 

Si te identificas con esto, hay algo que necesita ser trabajado más a fondo.

Si quieres iniciar un proceso terapéutico conmigo, puedes escribirme por mensaje directo.

"De EL LOCO a EL MUNDO"

Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.

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