El control es una de las formas más aceptadas de ansiedad. Se ve como organización, como responsabilidad, como claridad, muchas veces lo es, pero hay una línea muy delgada donde deja de ser funcional y se convierte en defensa.
Esa línea aparece cuando el control ya no se usa para
facilitar la vida sino para evitar el malestar interno.
Hay personas que necesitan tener todo bajo control, no
porque sean ordenadas, sino porque no toleran la incertidumbre, el no saber, el
no equivocarse, no toleran sentir que algo se les escapa, porque cuando eso
pasa, no se activa un problema externo, se activa algo interno mucho más
fuerte: la sensación de no ser suficiente.
Entonces el control cumple una función clara “reducir el
riesgo de tocar esa herida”, se anticipa todo, se corrige todo, se organiza
todo, no para mejorar sino para evitar.
La Emperatriz en sombra puede volverse altamente funcional
desde este lugar, resuelve, sostiene, dirige, pero internamente, no confía en
su capacidad de sostenerse cuando algo no sale bien.
Ahí está el punto clave, no es falta de capacidad, es falta
de confianza, confianza en que puede equivocarse sin que eso defina su valor, confianza
en que puede adaptarse sin tener todo bajo control, confianza en que puede sostenerse,
aunque las cosas no salgan como esperaba.
Mientras eso no esté trabajado, el control seguirá siendo
necesario, pero también seguirá siendo agotador, porque no importa cuánto
organices afuera, si adentro no hay confianza, nunca será suficiente.
"De EL LOCO a EL MUNDO"
Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.
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