Hay personas que saben resolver, cuando aparece una dificultad buscan información, analizan posibilidades y hacen algo al respecto. Esa capacidad suele funcionar bastante bien frente a muchos problemas de la vida.
A riesgo de equivocarme, la dificultad aparece cuando intentamos relacionarnos de la misma manera con nuestros conflictos interiores, queremos comprender qué sucede, encontramos una explicación, reconocemos nuestra historia, incluso podemos identificar perfectamente aquello que repetimos y esperamos que después de comprenderlo ocurra el cambio.
Pero no siempre ocurre.
Una persona puede saber desde hace años que necesita aprobación y continuar modificando sus decisiones para evitar el rechazo. Puede comprender por qué le cuesta establecer límites y seguir sintiendo culpa cada vez que intenta hacerlo. Puede reconocer qué tipo de relaciones repite y volver a encontrarse ocupando una posición muy parecida frente a alguien diferente.
Entonces aparece una pregunta bastante comprensible: “Si ya sé todo esto, ¿por qué sigo haciéndolo?”
Una de las manifestaciones de El Carro puede aparecer cuando interpretamos la ausencia de resultados inmediatos como falta de avance.
Estamos acostumbrados a intervenir sobre los problemas, si algo no funciona, hacemos otra cosa, si no sabemos, aprendemos, si falta una herramienta, la buscamos, pero hay aspectos de nuestra vida interior que no se modifican únicamente porque hayamos encontrado una explicación correcta.
Según lo que yo pienso, comprender es necesario, pero no suficiente, podemos conocer nuestra historia sin haber modificado todavía la posición que aprendimos a ocupar dentro de ella y podemos volvernos extraordinariamente buenos explicándonos sin conseguir actuar diferente cuando aparece la situación real. Ahí existe una diferencia importante entre saber algo sobre nosotros y haberlo trabajado.
No se trata de acumular interpretaciones, tampoco de esperar pasivamente que algún día ocurra un cambio. El trabajo comienza cuando aquello que comprendemos puede ser observado en la vida cotidiana, cuestionado y elaborado hasta que aparecen otras posibilidades de respuesta.
Eso requiere tiempo, también puede producir periodos en los que aparentemente nada está cambiando, el conflicto sigue apareciendo, la emoción continúa, todavía cometemos errores que conocemos y precisamente ahí podemos desesperarnos y buscar una nueva respuesta, otra explicación, otro método, otro libro, otro profesional, algo que finalmente nos diga aquello que todavía no sabemos.
Pero tal vez el problema no sea que falte conocimiento, tal vez sabemos suficiente para comenzar a trabajar y hemos utilizado la búsqueda de nuevas respuestas para aplazar ese trabajo.
Esta diferencia me parece especialmente importante para personas que llevan años intentando comprenderse, personas inteligentes, introspectivas, que han leído, pensado, hablado e incluso realizado otros procesos, no necesitan que alguien les explique superficialmente lo que les ocurre, muchas veces ya lo saben, lo que todavía no encuentran es cómo transformar ese conocimiento en una manera distinta de relacionarse consigo mismas y con los demás.
Ahí la psicoterapia puede tener otro sentido, no llegar para proporcionar una respuesta mágica, tampoco prometer que comprender una causa eliminará inmediatamente sus efectos, puede convertirse en un espacio donde aquello que ya sabes sobre ti deje de ser únicamente una explicación y comience a confrontarse con la forma concreta en que estás viviendo.
Por eso, detenerse dentro de un proceso no siempre significa retroceder, hay momentos en los que no necesitamos avanzar hacia una nueva explicación, necesitamos permanecer suficiente tiempo frente a aquello que ya encontramos.
¿Qué conflicto puedes explicar perfectamente y, aun así, continúa apareciendo en tu vida?
Tal vez esa sea una pregunta más útil que seguir buscando qué otra cosa necesitas saber.
Si llevas tiempo comprendiendo lo que te ocurre, pero esa comprensión todavía no produce cambios sostenidos en tu vida cotidiana, podemos trabajar precisamente desde ese punto.
"De EL LOCO a EL MUNDO"
Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.
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