Vivimos en una época que exalta mucho el conocimiento, eso tiene algo valioso, nunca había sido tan fácil acceder a ideas, autores, conversaciones y perspectivas distintas, pero junto con esa posibilidad apareció algo más, la sensación de que comprender equivale a avanzar.
Uno escucha, lee, observa, consume contenido y poco a poco parece
que algo está cambiando, aunque realmente las escenas de la vida sigan
ocurriendo casi igual.
No es falta de inteligencia, tampoco falta de interés, es
una confusión frecuente porque el conocimiento tiene una propiedad interesante “anticipa
una transformación” permite imaginarla, nombrarla, incluso explicarla, pero percibir
una vida distinta no necesariamente implica empezar a vivir distinto.
Ahí aparece una pregunta que es obligatorio realizarte: ¿Qué
parte de todo lo que sabes ya cambió realmente algo en tu vida?
Porque una persona puede conocer mucho sobre vínculos y
seguir repitiendo el mismo tipo de encuentro, puede entender mucho sobre
libertad y continuar respondiendo desde su cotidiano cautiverio, puede hablar
durante años sobre conciencia sin modificar casi nada.
No hay fracaso en eso, hay una observación de la vida, sólo
eso, porque comprender no siempre transforma, a veces solo prepara.
Quizá parte del trabajo interior consista en distinguir
cuándo seguimos aprendiendo y cuándo empezamos a usar el conocimiento para
posponer el movimiento, porque hay ideas que explican la vida y otras que
comienzan a exigir habitarla.
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Si este texto abrió una pregunta que lleva tiempo
apareciendo y descubres que ya no basta con comprenderla mejor, quizá valga la
pena darle su lugar terapéutico.
"De EL LOCO a EL MUNDO"
Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.
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