Hay una forma de sufrimiento que suele ser admirada: el perfeccionismo.
Personas responsables, exigentes, disciplinadas, que siempre buscan hacerlo mejor.
Desde fuera parecen fuertes, pero muchas veces, por dentro, están agotadas, porque no trabajan desde la confianza, trabajan desde el miedo, miedo a equivocarse, miedo a decepcionar, miedo a perder amor, reconocimiento o valor si no cumplen con un estándar imposible.
Entonces aparece una lógica silenciosa: “Si lo hago perfecto, estaré a salvo.”
Y desde ahí, todo cambia, el trabajo deja de ser expresión y se convierte en reto, el descanso se vuelve culpa, el error se vuelve amenaza y el logro dura poco porque inmediatamente aparece una nueva exigencia.
No hay satisfacción real, sólo alivio momentáneo.
La Emperatriz en conflicto no está persiguiendo excelencia, está intentando protegerse del rechazo, por eso el perfeccionismo no libera, encierra, te obliga a sostener una imagen impecable para no tocar una herida mucho más profunda: la sensación de no ser suficiente.
Y mientras esa sea la raíz, nunca habrá paz, porque el problema no está en el resultado, está en la relación contigo mismo.
Trabajar esto no significa conformarte, significa dejar de convertir cada error en una prueba de tu valor personal, porque crecer no debería sentirse como una condena permanente.
Si quieres trabajar esto metodológicamente, puedes escribirme por mensaje directo o WhatsApp.
"De EL LOCO a EL MUNDO"
Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.
Informes WhatsApp: +52 55 3119 8189

No hay comentarios:
Publicar un comentario