Hay personas que viven como si colapsar no fuera una opción, no importa cuánto se cansen, no importa cuánto duela, no importa cuánto necesiten parar, siempre parece una idea interna: “todavía puedo un poco más.”
Esto puede verse admirable, hay disciplina, resistencia y carácter, pero muchas veces hay algo más profundo ocurriendo, algo oculto entre la nube de pensamientos, porque no siempre se trata de demostrar capacidad, a veces se trata de defender una identidad.
El Emperador en sombra no solo aprendió a resolver y sostener, aprendió a conocerse a sí mismo a través de esa situación, se convirtió en el que logra, en el que nunca falla, en el que puede más que otros, y por ello, poco a poco dejó de construir valor desde el simple hecho de existir, empezó a construirse desde el hecho de funcionar.
Entonces, aparece una consecuencia difícil de percibir: descansar ya no es descanso, es pérdida de tiempo, pedir ayuda ya no es apoyo, se siente derrota, detenerse ya no es pausa para analizar, se siente amenaza para llegar al objetivo.
Si toda tu identidad está sostenida por el control, la capacidad y el rendimiento, cuando algo de ello está ausente aparece una pregunta profunda: “¿quién soy cuando ya no puedo?”
Esa pregunta da miedo, porque obliga a encontrarte con partes de ti que llevan años esperando ser vistas, partes que no producen, que no sostienen, que tienen miedo, que están cansadas y que necesitan de tu atención, pero para alguien que pasó años construyéndose alrededor de la fortaleza, eso puede sentirse insoportable.
Entonces sigues trabajando, sosteniendo y funcionando, aunque ya no tenga energía, aunque ya no tenga ganas, aunque algo dentro esté pidiendo parar, pero no lo haces, porque parar implica ver algo que llevas años evitando: afrontar tu incapacidad.
Ahí aparece una verdad difícil de aceptar: hay personas que no le tienen miedo al fracaso, le tienen miedo al vacío que aparece cuando dejan de producir, controlar o sostener.
Todo esto se debe a que por años confundieron identidad con ser funcional y vivir así agota profundamente, no porque uno se exija mucho, más bien, porque nunca se permiten descansar, descansar de uno mismo.
𝑳𝒂 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒈𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒆𝒎𝒑𝒊𝒆𝒛𝒂 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒅𝒆𝒔𝒄𝒖𝒃𝒓𝒆𝒔 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒊𝒏𝒄𝒐́𝒎𝒐𝒅𝒐 𝒚 𝒍𝒊𝒃𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒂𝒍 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐, 𝒕𝒖 𝒗𝒂𝒍𝒐𝒓 𝒏𝒐 𝒅𝒆𝒔𝒂𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒅𝒆𝒋𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒓𝒆𝒔𝒐𝒍𝒗𝒆𝒓, 𝒔𝒐𝒍𝒐 𝒂𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝒕𝒊 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒍𝒆𝒗𝒂𝒃𝒂 𝒅𝒆𝒎𝒂𝒔𝒊𝒂𝒅𝒐 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒊𝒓.
Si quieres trabajar esto metodológicamente, puedes escribirme por mensaje directo o WhatsApp.
"De EL LOCO a EL MUNDO"
Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.
Informes WhatsApp: +52 55 3119 8189

No hay comentarios:
Publicar un comentario