CUANDO NECESITAS INTENSIDAD PARA SENTIRTE VIVO

Algunas personas funcionan especialmente bien frente a las dificultades, una crisis no necesariamente las paraliza, puede ocurrir lo contrario, se concentran, toman decisiones y utilizan recursos que parecían no necesitar mientras todo estaba tranquilo, el problema termina y sienten alivio, pero después de cierto tiempo aparece algo extraño, la tranquilidad comienza a aburrirlas.


A riesgo de equivocarme, una de las sombras de El Carro puede aparecer cuando la intensidad se convierte en una de nuestras principales formas de sentir vitalidad.


No necesitamos provocar problemas conscientemente para que esto ocurra, podemos buscar retos cada vez mayores, tomar decisiones que vuelvan a colocarnos frente a la incertidumbre, perder interés por situaciones que se han vuelto estables o sentir que algo falta cuando nuestra vida finalmente atraviesa una etapa sin grandes conflictos.


Según lo que yo pienso, el problema comienza cuando confundimos la disminución de intensidad con falta de vida. 


No todo lo importante produce emociones fuertes, una relación puede volverse más tranquila sin estar vacía, una etapa estable puede ser valiosa aunque no nos obligue a superar constantemente dificultades y una vida puede estar funcionando bien sin producir permanentemente la sensación de que algo extraordinario está ocurriendo, sin embargo, para quien ha aprendido a reconocerse principalmente frente al reto, la tranquilidad puede resultar desconcertante.


Durante una dificultad sabe quién es, es quien enfrenta, quien responde, quien encuentra una salida, cuando desaparece el obstáculo, desaparece también el escenario donde algunas de sus capacidades resultaban más visibles.


Entonces puede aparecer el aburrimiento, no porque realmente falte algo afuera, sino porque puede faltar una forma conocida de sentirse a sí mismo vivo.


Esto merece atención cuando comienza a repetirse, cuando las relaciones pierden interés al volverse estables, cuando cada periodo tranquilo necesita rápidamente un nuevo desafío, cuando vivir sin urgencias produce más inquietud que descanso.


En esos casos, quizá no necesitemos otra experiencia intensa, puede ser más importante comprender por qué necesitamos esa intensidad para sentir que estamos plenamente vivos.


Esta pregunta difícilmente se resuelve diciéndonos que debemos aprender a disfrutar la tranquilidad, si el patrón se repite, seguramente cumple una función, comprender cuál es puede modificar mucho más que intentar controlarlo.


¿Qué encuentras en los momentos intensos de tu vida que parece desaparecer cuando todo está bien?


Si reconoces esta repetición en tus relaciones, decisiones o forma de vivir, podemos trabajarla dentro de un proceso terapéutico.


"De EL LOCO a EL MUNDO"

Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.


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