CUANDO PODER SOLO SE CONVIERTE EN UNA EXIGENCIA

Hay personas que aprendieron muy pronto a resolver, cuando aparece un problema buscan una solución, si necesitan algo, encuentran la manera de conseguirlo, cuando atraviesan una situación difícil intentan mantenerse funcionales y continuar.


Esa capacidad puede haberles permitido construir buena parte de la vida que hoy tienen, a riesgo de equivocarme, la dificultad comienza cuando poder solo deja de ser una capacidad y se convierte en una condición para sentirnos seguros con nosotros mismos.


Entonces pedir ayuda ya no es solamente pedir ayuda, significa reconocer que no podemos con algo y para quien ha construido buena parte de su identidad alrededor de ser fuerte, responsable o independiente, eso puede resultar mucho más difícil de lo que parece.


Una de las manifestaciones de El Carro puede aparecer justamente ahí, la persona sabe avanzar por sus propios medios, pero le cuesta permitir que alguien participe cuando ella es quien necesita apoyo.


Puede ayudar a los demás sin dificultad, lo complicado es recibir, porque ayudar conserva una posición conocida, seguimos siendo quienes pueden, recibir nos coloca durante un momento en otro lugar y no todas las personas aprendieron que ese lugar también puede ser seguro, algunas aprendieron exactamente lo contrario, necesitar a alguien significó alguna vez quedar expuestas a una decepción, una deuda, un rechazo o una ausencia.


Con el tiempo encontraron una solución bastante eficaz: necesitar cada vez menos, se hicieron capaces, independientes, resolvieron, el problema es que una defensa útil también puede permanecer cuando las circunstancias que la hicieron necesaria ya cambiaron.


La persona adulta puede tener hoy relaciones donde existe confianza y, aun así, seguir actuando como si depender momentáneamente de alguien fuera peligroso, entonces la autosuficiencia deja de ampliar sus posibilidades, comienza a reducirlas, no porque necesite convertirse en una persona dependiente, sino porque solo puede relacionarse cómodamente desde uno de los dos lugares: dar, pero no necesitar recibir.


Según lo que yo pienso, una autonomía suficientemente sólida tendría que permitirnos elegir, resolver aquello que podemos resolver, pedir apoyo cuando realmente lo necesitamos, aceptar que alguien haga algo por nosotros sin convertirlo inmediatamente en una deuda, reconocer cansancio antes de llegar al límite y permitir que una relación también exista cuando nosotros no somos la parte fuerte.


Esto último puede ser especialmente difícil, porque quizá el temor no sea descubrir que necesitamos a los demás, puede ser descubrir qué ocurre con la imagen que tenemos de nosotros cuando dejamos de ser quienes siempre pueden, ahí la pregunta deja de ser si sabes pedir ayuda, es más profunda:


¿Qué significa para ti necesitarla?


Si significa debilidad, fracaso, dependencia o pérdida de control, probablemente no bastará con repetirte que “pedir ayuda está bien”, puede ser necesario comprender por qué poder solo se volvió tan importante para tu identidad. 


En un proceso terapéutico no se trata de enseñarte a depender, se trata de descubrir que recibir apoyo no necesariamente disminuye la fuerza que necesitaste para llegar hasta aquí.


"De EL LOCO a EL MUNDO"

Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.


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