NO TODO LO QUE DESEAS TE CONVIENE

Durante los últimos años se ha difundido una idea sobre el amor propio que, hasta cierto punto, puede resultar engañosa: hacer lo que queremos, elegir aquello que nos hace sentir bien, alejarnos de todo lo que nos genera esfuerzo emocional y concedernos nuestros deseos como una forma de demostrar que hemos aprendido a valorarnos.


A riesgo de equivocarme, el amor propio necesita algo más que permiso, también necesita discernimiento. 


No todo lo que deseamos expresa una necesidad auténtica, algunos deseos provienen de experiencias que nunca terminamos de comprender y que siguen buscando una resolución.


Una persona puede desear profundamente volver con alguien que la ha lastimado, desde el observador, parece que quiere recuperar una relación, sin embargo, quizá también desea conseguir que esa persona finalmente la elija ante todo y, con ello, reparar el daño que vivió.


Alguien puede buscar durante años la aprobación de sus padres, puede obtener títulos, reconocimiento profesional o estabilidad económica y seguir sintiendo que nada es suficiente. Lo que desea no es únicamente tener éxito, también espera recibir una mirada que tal vez nunca llegue.


Otra persona puede insistir en demostrar que puede sostenerlo todo, trabaja más de lo necesario, acepta responsabilidades que la rebasan y se niega a pedir ayuda, parece fortaleza, aunque tal vez continúa intentando demostrar que merece un lugar porque puede resolver la vida de los demás.


El deseo puede mostrarnos algo verdadero sobre nosotros, pero también puede encubrirlo.


Según lo que yo pienso, una parte importante del trabajo de El Enamorado comienza cuando dejamos de considerar nuestros deseos como instrucciones que deben obedecerse y empezamos a tratarlos como preguntas.


¿Qué busco realmente cuando deseo esto?


¿Qué espero recibir?


¿Qué cambiaría dentro de mí si lo consiguiera?


¿Por qué continúo deseándolo incluso después de comprobar que me lastima?


No se trata de renunciar al placer ni de sospechar de todo aquello que nos atrae, se trata de aceptar que el deseo humano es complejo, puede llevarnos hacia una vida propia, pero también puede mantenernos unidos a una historia que creemos estar superando.


Elegirnos no significa satisfacer inmediatamente cada deseo, en ocasiones significa tolerar la frustración de no volver a una relación conocida, dejar de buscar la aprobación de alguien que nunca podrá otorgarla de la manera que necesitamos, abandonar la exigencia de demostrar nuestro valor mediante sacrificios, reconocer que aquello que deseamos podría no ser aquello que necesitamos para evolucionar interiormente.


Hay deseos que amplían nuestra vida, otros reducen nuestras posibilidades hasta dejarnos nuevamente frente al mismo conflicto, la dificultad consiste en distinguirlos.


No quiero ofrecerte una regla para saber cuál es cuál, una respuesta rápida sería más tranquilizadora, pero también más superficial que la pregunta, prefiero dejarte con esto:


¿Eso que deseas te acerca a una vida más consciente o te ofrece otra oportunidad de repetir algo que ya conoces?


Si has comprendido por qué ciertas elecciones te hacen daño, pero el deseo de repetirlas sigue teniendo fuerza, quizá el problema no pueda resolverse únicamente mediante una nueva decisión, en un proceso terapéutico podemos explorar qué busca ese deseo, qué historia intenta resolver y por qué continúa influyendo en tu vida.


"De EL LOCO a EL MUNDO"

Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.


Contacto: WhatsApp +52 55 3119 8189





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