EL CONFLICTO ENTRE LO QUE QUIERO Y LO QUE ES

Hay momentos en los que aquello que queremos coincide con la realidad y prácticamente no existe conflicto. Quiero permanecer con alguien que también quiere permanecer conmigo, deseo conseguir algo y lo consigo, espero determinada respuesta y la recibo. El problema comienza cuando lo que quiero y lo que es toman caminos diferentes.


Puedo querer que alguien me ame, pero esa persona no me ama. Puedo querer que mi pareja cambie, pero no quiere hacerlo. Puedo desear que algo de mi pasado jamás hubiera sucedido, pero sucedió. Incluso puedo tener razones perfectamente comprensibles para querer una realidad diferente y eso no modifica la que tengo enfrente.


Una parte importante del sufrimiento puede aparecer precisamente ahí. No solamente me duele lo que ocurre, también me peleo con el hecho de que esté ocurriendo. Pienso cómo debería ser la otra persona, cómo tendría que haber reaccionado, qué tendría que haber pasado o cómo deberían haber resultado las cosas.


En La Justicia trabajo esto desde una idea que puede resultar difícil al principio: la realidad es perfecta.


No significa que todo sea bueno, agradable o deseable. Una pérdida puede ser profundamente dolorosa, una separación puede lastimarnos y una situación puede parecernos injusta. Cuando digo perfecta me refiero a algo mucho más sencillo: lo que es, es exactamente lo que es.


Aceptar eso tampoco significa resignarnos. Si existe algo que puedo transformar, reconocer la realidad me permite actuar sobre ella. Si no puedo cambiarla, me coloca frente a otro trabajo mucho más complejo, reconocer qué voy a hacer yo con aquello que existe, aunque no sea lo que quería.


Aquí aparece nuestra subjetividad. Dos personas pueden encontrarse frente a situaciones semejantes y vivirlas de maneras completamente diferentes. Por eso el trabajo no consiste en decirle a alguien cómo debería sentirse, sino en comprender qué significa esa realidad para esa persona.


También aparece la individuación. Conforme nos conocemos podemos aprender a distinguir entre “yo quiero que esto sea así” y “esto es así”. Mi deseo no necesita desaparecer, pero tampoco necesita convertirse en una exigencia hacia la realidad.


A riesgo de equivocarme, muchas veces comenzamos a movernos psicológicamente cuando dejamos de preguntarnos por qué las cosas no son como queremos y aparece una pregunta diferente:


Esto es lo que hay, ¿Qué voy a hacer yo frente a ello?


En un proceso terapéutico esa pregunta puede abrir un trabajo profundo. No para enseñarnos a conformarnos, sino para descubrir por qué determinadas realidades nos resultan tan difíciles de aceptar, qué seguimos esperando de ellas y qué parte de nuestra vida permanece detenida mientras intentamos que algo sea diferente.


"De EL LOCO a EL MUNDO"


Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.


Contacto: WhatsApp +52 55 3119 8189




No hay comentarios:

Publicar un comentario