Hay frases que parecen responsables, pero en realidad funcionan como excusas “no es el momento” es una de las más comunes.
Se usa para justificar decisiones que no se toman,
conversaciones que no se tienen, cambios que no se hacen y al inicio puede ser
válida, no todo se hace de inmediato, no todo requiere urgencia.
El problema aparece cuando esa frase se repite, cuando pasan
semanas o meses y la situación sigue igual.
Siempre hay una razón para esperar: no es el contexto
adecuado, falta tiempo, no hay claridad suficiente y, como esas razones son
lógicas, no se cuestionan, pero mientras tanto, nada cambia.
Aquí aparece un punto importante: no siempre estás esperando
el momento adecuado, muchas veces estás evitando moverte, porque moverte
implica incomodidad, implica decidir, asumir consecuencias, salir de lo
conocido y eso es lo que se posterga.
El tiempo, por sí solo, no resuelve lo que requiere acción,
si no intervienes, lo único que cambia es el paso del tiempo, no la situación.
Romper este patrón implica dejar de esperar condiciones
perfectas y empezar a actuar con las condiciones reales, no desde la
impulsividad, pero sí desde la decisión, porque el momento perfecto no llega, se
crea.
Si te identificas con esto, no es algo menor, es una forma
de estancamiento que suele justificarse demasiado bien.
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"De EL LOCO a EL MUNDO"
Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.
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