La calma es algo que muchas personas buscan, ausencia de conflicto, de tensión, de ruido emocional, un estado donde todo parece estable, y sí, puede ser algo sano, el problema aparece cuando esa calma no viene de resolución sino de evitación.
Hay momentos donde no hay conflicto, no porque esté resuelto
sino porque no se está tocando. No hay incomodidad, no porque todo esté bien sino
porque no se está interviniendo en lo que necesita cambiar, esto genera una
sensación engañosa de bienestar.
Todo parece en orden, pero en realidad está detenido, no hay
decisiones nuevas, no hay movimientos, no hay avance.
Aquí aparece una confusión importante, creer que estar
tranquilo es estar bien, cuando en muchos casos, esa tranquilidad viene de no
involucrarte, de no exponerte, de no asumir riesgos, porque moverte implicaría
incomodidad, implicaría romper esa estabilidad y eso es lo que se evita, pero
mientras esa evitación se mantenga, nada cambia, no porque no haya capacidad, sino
porque no hay intervención.
Romper este patrón implica algo claro: diferenciar entre
calma real y calma aparente. La primera viene de resolver, la segunda, de
evitar y sólo una de ellas permite avanzar.
Si te identificas con esto, no es algo menor, es una forma
de estancamiento que suele pasar desapercibida.
"De EL LOCO a EL MUNDO"
Método Psicoevolutivo de Transformación Arquetípica.
Informes WhatsApp: +52 55 3119 8189

No hay comentarios:
Publicar un comentario