DEJAR DE AGRADAR TAMBIEN ES EMPEZAR A VIVIR

Hay una idea que muchas personas sostienen durante años “si soy suficientemente agradable, voy a ser aceptado, querido y valorado.”

Y en parte es cierta, ser amable, empático y considerado facilita los vínculos, el problema aparece cuando agradar se vuelve condición para sentir valor personal.

Desde esa situación de vida deja de ser una cualidad, se vuelve una necesidad, y cuando necesitas agradar, empiezas a hacer concesiones silenciosas, dices menos de lo que piensas, ocultas partes de ti, evitas conflicto, te adaptas más de lo que quisieras. No porque no tengas identidad, sino porque temes el costo de mostrarla.

𝑳𝒂 𝑬𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒕𝒓𝒊𝒛 𝒆𝒏 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒈𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒓𝒆𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒆 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒊𝒏𝒄𝒐́𝒎𝒐𝒅𝒐: 𝒏𝒐 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒊𝒓 𝒔𝒐𝒔𝒕𝒆𝒏𝒊𝒆𝒏𝒅𝒐 𝒗𝒊́𝒏𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔 𝒂 𝒄𝒐𝒔𝒕𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒊́ 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒂.

Eso implica una decisión difícil, dejar de garantizar aceptación, porque ser auténtico tiene consecuencias, no todo el mundo va a estar de acuerdo, no todos los vínculos van a sostenerse igual, algunas dinámicas van a cambiar, pero lo que se gana es más importante: coherencia interna. Poder decir lo que piensas sin sentir que pierdes valor, poder marcar límites sin sentir culpa, poder elegir desde lo que eres y no desde lo que se espera. 

𝑫𝒆𝒋𝒂𝒓 𝒅𝒆 𝒂𝒈𝒓𝒂𝒅𝒂𝒓 𝒏𝒐 𝒔𝒊𝒈𝒏𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂 𝒗𝒐𝒍𝒗𝒆𝒓𝒕𝒆 𝒊𝒏𝒅𝒊𝒇𝒆𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆, 𝒔𝒊𝒈𝒏𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆𝒋𝒂𝒓 𝒅𝒆 𝒅𝒆𝒑𝒆𝒏𝒅𝒆𝒓 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒂𝒑𝒓𝒐𝒃𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒊𝒓, 𝒚 𝒆𝒔𝒆 𝒆𝒔 𝒆𝒍 𝒊𝒏𝒊𝒄𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒊𝒅𝒆𝒏𝒕𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒎𝒂́𝒔 𝒔𝒐́𝒍𝒊𝒅𝒂, 𝒏𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒇𝒆𝒄𝒕𝒂, 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒓𝒆𝒂𝒍.

Si quieres trabajar esto metodológicamente, puedes escribirme por mensaje directo o WhatsApp.

"𝐃𝐞 𝐄𝐋 𝐋𝐎𝐂𝐎 𝐚 𝐄𝐋 𝐌𝐔𝐍𝐃𝐎"

𝐌𝐞́𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐏𝐬𝐢𝐜𝐨𝐞𝐯𝐨𝐥𝐮𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐝𝐞 𝐓𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐀𝐫𝐪𝐮𝐞𝐭𝐢́𝐩𝐢𝐜𝐚.

Informes WhatsApp: +52 55 3119 8189






No hay comentarios:

Publicar un comentario